La Guerra Civil

Texto copiado de la publicación en Facebook de Esteban Rivera “el maño”

Los dos bandos de la Guerra Civil española mataron por igual
El 1 de abril de 1939, hace 80 años, si si 80 años, Franco firmaba en Burgos el último parte de guerra:

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo, Franco”.

Llegaba el momento de ver cual era el coste de la Guerra Civil española. Hoy, tras ocho décadas pasado el conflicto, podemos mostrar una imagen desapasionada y bastante fidedigna del trágico acontecimiento que sacudió a nuestro país el siglo pasado. ¿Os interesa el tema?

En primer lugar, me gustaría indicar el coste monetario de la guerra.

El bando nacional se gastó, recurriendo a diferentes créditos concedidos por sus aliados continentales Alemania e Italia, entre 697 y 710 millones de dólares.

El bando republicano gastó una cantidad muy similar, la cual rondaría los 744 millones de dólares. En este caso, al poseer las reservas de oro del Banco de España, el bando republicano pudo convertir tal acumulado en divisas con las que comprar material bélico. Al inicio de la guerra una cuarta parte del total fue vendida al Banco de Francia (194 toneladas supusieron 196 millones). Los otros tres tercios se remitieron a Moscú a partir de octubre de 1936 y se emplearon para comprar suministros bélicos procedentes de ese país, así como otros materiales imprescindibles (alimentos, material sanitario…). El resto del montante total se logró, por ejemplo, movilizando las reservas de plata.
Comparando ambos valores podemos concluir que, a priori, ambos bandos lograron movilizar cantidades de dinero similares para afrontar la lucha.

A continuación, vamos a referirnos al coste humano de la guerra. Primeramente vamos a analizar las víctimas en el periodo 1936-1939:

Entre 150.000 – 200.000 personas fallecieron como consecuencia de las acciones de guerra, incluyendo en la cifra tanto combates directos como bombardeos. Del total, tres quintas partes se produjeron en el campo republicano y dos quintas en el nacional.

Se calculan unos 155.000 fallecidos víctimas de acciones de represión en la retaguardia. Dos tercios ocurrieron en la zona nacional y el resto en la republicana.

Se estiman unos 346.000 – 380.000 muertos debido a las hambrunas y enfermedades que acompañaron al conflicto bélico.

En total, las víctimas estarían en una horquilla entre 651.000 – 735.000 personas. Eso supuso perder casi el 3% del total de españoles de 1936 (24,69 millones en aquel entonces).

A los datos anteriores debemos añadir otros producidos como consecuencia directa de la guerra en los años posteriores:

500 muertos por acción de las guerrillas republicanas.

2.000 muertos por acción contra-guerrillera.

30.000 muertos por la acción represora franquista en la posguerra.

Entre 200.000-300.000 exiliados de forma definitiva.

La conclusión más inmediata que podemos inferir al conocer los datos de víctimas es que la Guerra Civil Española supuso el momento más nefasto de la historia demográfica contemporánea española.

En un análisis más profundo nos daremos cuenta que las víctimas fruto de la violencia bélica no fueron equiparables entre ambos bandos.

En el valor de víctimas directas, la mayor parte de bajas republicanas se debió, en una parte importante, a la utilización de masivos bombardeos aéreos que arrasaron ciudades enteras. Aunque Guernika suele ser el suceso más conocido estas acciones se repitieron en otros muchos puntos como, por ejemplo, en Alcañiz.

Víctimas bombardeo nacional sobre Madrid

Respecto a las víctimas por la represión en la retaguardia tampoco aparece una similitud entre ambos bandos, razón por la cual no podemos caer en la equivocación de equipararlos. Sí debemos condenar a ambos por igual, aunque contextualizando correctamente a cada uno en su lugar.

A este respecto reproduzco un interesante párrafo de la obra Violencia y Terror (Akal, 1990), de Alberto Reig Tapia:

“No puede ser equiparado un terror y una represión ejercidos y sostenidos por mandos militares […] con aquel otro terror y represión ejercidos por bandas de delincuentes o por grupos políticos que actúan como contrapoderes enfrentados a un Estado acosado que, a medida que reconstruye sus propios aparatos coactivos, va eliminando la represión indiscriminada y restaura el ejercicio de los tribunales”.

¿En qué se basan estas afirmaciones? Vamos a mostrar algunas fuentes históricas originales.

Respecto a la opinión que tenían algunos líderes respecto a la represión en la retaguardia vamos a reproducir un par de comentarios.

En agosto de 1936, Prieto, en el periódico El Socialista, escribió lo siguiente: “No imitéis esa conducta, os lo ruego, os lo suplico. Ante la crueldad ajena, vuestra clemencia; ante los excesos del enemigo, vuestra benevolencia generosa […] ¡No los imitéis! ¡No los imitéis! Superadlos en vuestra conducta moral”.

En febrero de 1937 Franco le dirigió las siguientes palabras al teniente coronel Emilio Faldella: “En una guerra civil, es preferible una ocupación sistemática del territorio, acompañada por una limpieza necesaria, a una rápida derrota de los ejércitos enemigos que deje al país aún infestado de adversarios”.

Puesto que lo más grave de la represión ocurrió en los primeros meses del conflicto podemos inferir que el bando nacional pretendía, según conquistaba territorios, proceder a una limpieza genocida del contrario por motivos político-ideológicos. Misión que no abandonó ni terminada la guerra.

Uno de los pocos testimonios nacionales existentes en contra de esta limpieza en la retaguardia no lo encontraremos en los líderes militares, sino que procede del obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea “¡No más sangre, no más sangre! No más sangre que la que quiere el Señor que se vierta, intercesora, en los campos de batalla, para salvar a nuestra Patria gloriosa y desgarrada” (15 de noviembre de 1936). Lamentablemente Franco y su cuerpo militar no estaba decidido a seguir esos consejos. Las ventajas de esta sangrienta represión eran evidentes: fidelidad absoluta de los sublevados y paralización y miedo a los vencidos, anulando futuras sublevaciones.

En el bando nacional la represión se cebó contra los dirigentes y militantes de los partidos políticos, tanto de izquierda como republicanos, contra los militares no sublevados, contra intelectuales izquierdistas (Federico García Lorca) y contra los masones en general.

La represión se concentró en el verano de 1936, durante el avance de las tropas africanas desde el estrecho de Gibraltar. En total, las provincias andaluzas sumaron casi el 50% de muertos por represión del bando franquista.

Fusilamiento nacional

En el bando republicano la represión se cebo contra el enemigo de clase, así como contra militares, sacerdotes, burgueses, patronos e, incluso, intelectuales derechistas (Pedro Muñoz Seca o Ramiro de Maeztu).

Esta represión se concentró en Madrid, Andalucía y Cataluña.

Fue realizada, primero, por patrullas milicianas informales, mediante los conocidos paseos; luego, estuvo encauzada a través de tribunales populares. En general fue una obra criminal realizada por asociaciones sindicales y revolucionarias que se aprovecharon de la incapacidad gubernamental inicial para poner orden dentro del territorio republicano.

Una vez que los líderes republicanos lograron recuperar el control y recuperarse del doble ataque sufrido (colapso del estado por el golpe nacional e implosión revolucionaria violenta) cesaron este tipo de acciones.

Exhumación cadáveres de Paracuellos

Por último, me gustaría mostrar un valioso testimonio directo que nos indica claramente la diferencia existente entre la represión nacional y republicana. Las palabras son de Francisco Partaola, fiscal del tribunal Supremo de Madrid:

“Que quede bien claro: tuve la oportunidad de ser testigo de la represión en ambas zonas. En la nacionalista, era planificada, metódica, fría. Como no se fiaban de la gente, las autoridades imponían su voluntad por medio del terror. Para ello, cometieron atrocidades. En la zona del Frente Popular también se cometieron atrocidades. En eso ambas zonas se parecían, pero la diferencia reside en que en la zona republicana los crímenes los perpetró gente apasionada, no las autoridades. Éstas siempre trataron de impedirlos. La ayuda que me prestaron para que escapara no es más que un caso entre muchos. No fue así en la zona nacionalista”.

Espero que tras leer este post nadie entienda que supone un último alegato a favor de alguno de los contendientes de la Guerra Civil Española. Simplemente se trata de contextualizar adecuadamente el proceso histórico. Pues víctimas inocentes y crímenes de guerra ocurrieron en ambos bandos, pero en unos casos se trataba de una estrategia militar y en otros el resultado de introducirse en una espiral de odio infinita.

Ojalá algún día se juzgaran como crímenes de guerra episodios tan señeros de la Guerra Civil Española como el bombardeo de Oviedo, el bombardeo de Jaén, los fusilamientos en Paracuellos y Torrejón de Ardoz, la masacre de la carretera Málaga-Almería, las numerosas sacas de presos como represalias a los bombardeos franquistas, la matanza de Badajoz por las tropas del General Yagüe, el asesinato del 88% del clero de Barbastro o la represión del general Mola en Navarra.

Ya han pasado más de 80 años de aquellos sucesos y aún no hemos cerrado la herida que aquella confrontación dejó en nuestro país. ¿No ha llegado ya el momento de aproximarse, sin partidismos, al conflicto y depurar responsabilidades?

Supongo que soy un idealista….

Bibliografía:

Los datos numéricos han sido obtenidos de la siguiente obra:

Moradiellos, Enrique. Historia mínima de la Guerra Civil española. Turner. 2016.
(Compartido por Esteban Rivera “El Maño”)

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In Sixto

#NO ESTAMOS SOLOS. 8 de octubre

Este es el artículo del amigo Sixto en El Catalán.

Recuerdo aquel día, no pude asistir a la manifestación por motivos laborales, aunque consegui seguirla por televisión.
Vi como Sixto deambulaba feneticamente de un sitio a otro coordinando todas las personas en una minúscula tarima que hacía las veces de escenario.

Por él pasaron grandes proces nacionales para dar el discurso de rigor. Borrell (cuidado con él), Vargas Llosa…

De aquella manifestación salió ministro don Josep, pese a que el PSC como partido no acudió. A la del 12O vimos a Iceta encaramandose a la corriente vencedora.

La misma historia de siempre, los auténticos mamporreros del movimiento independentimo.

Los mismos que ahora han hundido la asociación pretendían que ayer martes sumáramos en una convocatoria de recuerdo.

Que decir de Juan Ramón Bosch, de José Rosiñol , de Joaquim Coll, Arenas, Arza y tantos otros que no supieron ver el potencial que tenían entre manos… ¿O era una plataforma para lanzarlos a niveles superiores en política?

Dos años Sixto, solo han pasado dos años.

Nacionalismo moderado

Artículo original de la historiadora Vera Cruz Miranda, gran amiga.

Nuestra patria es común

La realidad política ha cambiado completamente después de que el Estado mostrara su poder ante los graves atentados contra la democracia sufridos en Cataluña hace un par de años. La aplicación del artículo 155 y el proceso judicial a los golpistas catalanes ha asustado a muchos postores que no les ha quedado más remedio que recular.

En este nuevo escenario, donde todos deben recolocarse y buscar su hueco para nutrirse (lo de gratis et amore se reserva para unos pocos valientes), vuelven a aparecer los fantasmas que nos han traído hasta aquí. Me refiero a las “nuevas” tendencias políticas, definidas como catalanistas moderadas, que buscan un lugar libre en este disgregado panorama político actual. Ponen, otra vez, sobre el tablero de juego lo mismo que hace algunas décadas, defendiendo su catalanidad dentro de España como la mejor manera de sentirse catalán.

El catalanismo nunca es moderado si pasa de ser una corriente cultural a una corriente política. Desde el momento en el que entra la exaltación regional en el tablero del juego político es porque pretende conseguir su propio objetivo que no es más que manifestar, y que todos reconozcan, esa diferencia cultural, lingüística e histórica falseada de una parte de la nación. Y es en esa búsqueda del reconocimiento general cuando la moderación se convierte en una suerte de imposición porque pretender conseguir la aceptación de esas “diferencias”, como elementos diferenciadores de esa parte de España, no es moderado. ¿Dónde está la moderación en la exaltación regional?

No solamente son postulados lejos de la moderación, sino que, además, son contrarios a la igualdad, pues con base en esas diferencias “culturales impostadas” se pretende buscar nuevos privilegios o distinciones regionales solamente por el hecho de sentirse “diferentes”. Una diferenciación que resulta peligrosa, pues siempre lleva implícito cierta dosis de superioridad. ¿Eso es moderación?

La exaltación de los regionalismos parece una conducta de tiempos pasados a la que ya no deberíamos volver. La lengua no puede hacernos creer que somos diferentes al resto de españoles. No puede servir de elemento de división ni de disgregación ni de exclusión ni de diferenciación ni mucho menos de pretensión de privilegios. La lengua es un elemento de comunicación, no un arma al servicio de las ideologías políticas.

En esta realidad política en la que parece que los postulados catalanistas / nacionalistas han calado demasiado por esa interiorización de la mayoría a creer que somos diferentes, ya va siendo hora de reivindicar la igualdad, la de los catalanes con el resto de españoles. Nuestras diferencias culturales no son más que el producto de un adoctrinamiento sistemático. La lengua nunca ha sido un elemento de disgregación. El bilingüismo ha marcado nuestra convivencia. El supremacismo no debería definirnos. Compartimos la historia. Nuestra patria es común.

Por una catalanidad bien entendida y generosa, no quiero privilegios ni distinciones ni cupos ni conciertos ni inmersión ni políticas lingüísticas ni una lengua propia, sino dos, ni una televisión pública parcial ni adoctrinamiento en los colegios ni multas lingüísticas ni una cultura diferente e impostada ni una nación milenaria ni fets diferencials. Yo quiero sentirme igual al resto de españoles, entendiendo las diferencias regionales como parte del pluralismo de las naciones, de su historia y de su riqueza. Pues, la igualdad entre españoles es la única manera de garantizar nuestra libertad.

Vera-Cruz Miranda

El camión eléctrico, el gran reto del siglo XXI

EL FUTURO DEL CAMIÓN. PARTE 1: ALTERNATIVAS DE CONDUCCIÓ

Vía Transporte Mundial

El comercio online está en auge, con un flujo constante de centros logísticos que surgen en torno al movimiento de mercancías y por consecuencia, la demanda de servicios de transporte aumenta; incluso se pronostica un crecimiento en países como Alemania. En vista de ello, temas como la protección del medio ambiente, la escasez de conductores y la presión de los costes y el tiempo son cada vez más importantes. Además de los avances en los programas de gestión de almacenes y logística, un software optimizado ya no será suficiente para ayudar a los profesionales de gestión de flotas y suministrar sistemas de gestión capaces de hacer frente a los retos del futuro. Incluso el propio camión necesita ser optimizado. En la actualidad, el principal objeto de estudio de los fabricantes y los proveedores en este sector son las nuevas alternativas a la conducción y la automatización de la misma. En esta primera parte sobre El futuro del camión, te contamos más acerca de la situación actual de los fabricantes de camiones.

Los primeros camiones ya han salido a la carretera

Tras el cambio de energía, los camiones eléctricos y los alimentados por baterías han dejado de ser un sueño utópico. Los fabricantes de todo el mundo están intentando desarrollar modelos parcial y totalmente eléctricos. Hace dos años, Mercedes-Benz Trucks presentó un camión eléctrico. El año pasado, la misma empresa entregó el eActros, un camión totalmente eléctrico con un alcance aproximado de 200 kilómetros, a determinados clientes para realizar pruebas de transporte.
La cadena holandesa de supermercados Jumbo también ha puesto en marcha recientemente su primer camión eléctrico con el CF Electric de DAF Trucks, con un alcance de unos 100 kilómetros y desarrollado para transportar cargas de hasta 37 toneladas por carretera en áreas urbanas.

En febrero de este año, Volvo Trucks entregó también sus primeros vehículos totalmente eléctricos a la empresa de eliminación de residuos Renova y al proveedor de logística DB Schenker. En este caso el vehículo tiene un alcance de 200 kilómetros.

A finales de este año, Renault Trucks D.E ofrecerá un vehículo comercial eléctrico especial para el transporte de alta energía y temperatura controlada de hasta 16 toneladas en zonas urbanas. Se espera que este camión alcance los 300 kilómetros.

Los modelos de camiones eléctricos de MAN, que han estado en circulación en los centros urbanos de Austria desde 2018, tienen un alcance similar. El eTGM eléctrico de 26 toneladas se espera que salga de la línea de montaje en 2019.

A pesar de estos grandes logros, los camiones eléctricos son sólo una opción para el transporte y la distribución en cortas distancias, ya que su alcance es todavía limitado. Es probable que el uso para viajes largos se retrase debido al estado actual de la tecnología de las baterías. Las gamas limitadas son la razón por la que los operadores de flotas siguen siendo muy críticos con la conversión a flotas eléctricas. Elon Musk, cofundador de Tesla, trata de disipar estas preocupaciones con el desarrollo del Tesla Semi, que permitirá realizar viajes más largos. La versión básica del Megacharger Tesla tiene un alcance de 480 kilómetros. Según la empresa, la versión premium alcanzará más de 800 kilómetros.

Mucha vida por delante a las pilas de combustible

El concepto de camiones alimentados por pilas o celdas de combustible está sobre la mesa. Además de estar libres de emisiones, CO2 y partículas, la alta eficiencia del sistema de baterías las convierte en una opción atractiva para su uso en el transporte de mercancías a larga distancia.

En Hyundai y Toyota, parecen estar ya un paso por delante. Quiere probar en Suiza una flota de camiones de 1.000 vehículos con esta tecnología, durante un período de cinco años. Se espera que el camión eléctrico de pila de combustible Hyundai pueda viajar alrededor de 400 kilómetros. Desde abril de 2017, Toyota también ha estado probando este tipo de camiones en Estados Unidos. Junto con la empresa estadounidense de camiones Kenworth, ha desarrollado una nueva gama que se prevé que pueda recorrer unos 480 kilómetros. Aún más prometedoras son las intenciones de la empresa estadounidense Nikola Motor que anunció que en 2022 lanzará al mercado europeo un camión de hidrógeno Nikola Tre, que tendrá una autonomía de 1.200 kilómetros.

Las soluciones híbridas, a prueba

El proyecto e-Highway podría presentarse como una solución práctica para el futuro. Esta tecnología diseñada para camiones híbridos equipados con cables, ya ha sido instalado y probado en Alemania. Los pantógrafos suministran electricidad al motor eléctrico del camión y cargan la batería durante el viaje. Los sensores en el camión detectan el cableado y automáticamente conectan o desconectan el vehículo del mismo sin ningún cambio en la velocidad. Las pruebas de campo para el proyecto ELISA (autopista eléctrica innovadora para tráfico pesado) comenzarán una vez que se hayan completado las pruebas y se espera que estas duren hasta 2022. Esto simula una locomotora eléctrica pero, mientras no haya otra solución, la idea, aunque desde una perspectiva pública no es barata, bien podría llevarse a la práctica.

Independientemente de la solución que se adopte en el futuro, el progreso técnico de los vehículos eléctricos no se limita en absoluto al segmento de los turismos. Con sus primeros modelos y pruebas de funcionamiento, los principales fabricantes de camiones también están proporcionando a los proveedores pruebas convincentes de que han reconocido esta nueva tendencia.

Por este motivo, es probable que el día en que los vehículos eléctricos e híbridos sustituyan a los motores de combustión no esté muy lejos. Por ello, en Continental acabamos de presentar un nuevo tipo de neumático que se adapta perfectamente a los requisitos cambiantes de los vehículos comerciales eléctricos y ya hemos comenzado su preparación para el mercado.

En el próximo post y segunda parte de “El futuro del camión”, informaremos sobre el estado y el desarrollo de los camiones autopropulsados.